Josemaría Escrivá Obras
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Célebre es en todo el mundo el Real Monasterio de Santa María de Las Huelgas, que al sur de la Vieja Cabeza de Castilla (1), y en prueba de ostentación y liberalidad verdaderamente regias, levantó el octavo de los Alfonsos en una amena y deliciosa vega bañada por las aguas del río Arlanzón.

Según parecer de los antiguos cronistas, del que se hace eco Fr. ROBERTO MUÑIZ (2), había antes en este mismo sitio un Palacio Real para diversión y recreo de los Señores Reyes, de donde vino a llamarse Huelgas del Rey. Pero como indica AMANCIO RODRÍGUEZ LÓPEZ, diligente historiador del Monasterio (3), si bien es cierto que Burgos y Toledo eran las dos ciudades más apreciadas por Don Alfonso, aquélla por ser la antigua Corte y Cabeza de Castilla y Toledo centro de operaciones contra la morisma, consta que la segunda era el lugar donde se recogía en las estaciones de invierno, tan crudas y desapacibles en Burgos, lo cual hace pensar que el origen de la denominación debe encontrarse por otro camino. Parece más probable que esta palabra «Huelgas», de uso corriente en el país y con la que se señalan las comarcas de pastos para los ganados que no se dedican al trabajo —que por eso se llaman «de huelgo»— se extendió a la fundación del Monasterio, por estar enclavado en uno de estos terrenos, pues con nombres similares se conocen los sitios limítrofes: «Los Pastizos», el puente de «los Ramales»...

No aparece la fecha exacta de esta fundación, y andan divididos los autores acerca de tal extremo. Algunos, que siguen al Arzobispo DON RODRIGO (4), afirman se llevó a cabo después de la derrota de Alarcos, como reparación al Todopoderoso por los pecados del Rey que ocasionaron aquélla (5); otros refieren la fundación a época posterior (6), pues la presentan como fruto del particular valimiento del Patriarca San Juan de Mata, venido a España, como se sabe, después de aquel combate, o fijan las fechas de 1208 (7) ó el siguiente año (8), sin que falten los que, con notable error, la sitúan todavía más tarde, después de la célebre batalla de las Navas de Tolosa, y aun la retrasan sin fundamento alguno, puesto que ya en 1175 debió de ponerse la primera piedra del edificio (9). Sea de esto lo que fuere, lo cierto es que en el año de 1187, cuando todavía se estaba construyendo, es decir, cuando aún no se había terminado, se estableció la primera comunidad.

(1) A un paseo corto de la ciudad de Burgos, nos dice FLÓREZ, España sagrada, XXVII, segunda ed., Madrid, MDCCCXXIV, cap. 17, página 287, quien añade: «no a dos leguas como escribió Mariana», advertencia improcedente, por cuanto este ilustre historiador se había limitado a escribir: «en las Huelgas otrosí cerca de la ciudad de Burgos se edificó a costa del Rey un Monasterio muy grande de Monjas con nombre de Santa María para que fuese enterramiento de los Reyes, y junto con él un Hospital» (Cfr. Historia General de España, ed. de Valencia, MDCCLXXXVIII, libro XI, cap. XXII, tomo cuarto, pág. 240).

(2) Cfr. Medula Historica Cisterciense, tomo V, Valladolid, 1786, página 17. Este volumen se halla dividido en dos libros de gran interés: en el primero se da noticia de la fundación, gracias, privilegios y preeminencias del Real Monasterio de La, Huelgas de Burgos y de su Ilustrísima Abadesa, y en el segundo se trata del grande Hospital del Rey.

(3) Cfr. El Real Monasterio de las Huelgas de Burgos y el Hospital del Rey, Burgos, 1907, I, págs. 36 y 37.

(4) Cfr. RODERICUS XIMENUS DE RADA: De rebus Hispaniae, en «Collectio Patrorum Ecclesiae Toletanae», tomo III, Matriti, MDCCXCIII, lib. VII, cap. XXXIII. Sobre este notable Prelado, que vivió en tiempos de Alfonso VIII, vid. ESTELLA: El Fundador de la Catedral de Toledo. Estudio histórico del pontificado de D. Rodrigo Ximenez de Rada en la Sede Toledana, con la documentación original del Archivo Capitular. 1208-1247, Toledo, 1926, y GOROSTERRATZU: Don Rodrigo Jiménez de Rada, gran estadista, escritor y prelado. Pamplona, 1925.

(5) El MARQUÉS DE MONDEXAR califica de gran anacronismo la afirmación del Arzobispo (Memorias históricas de la vida y acciones del rey D. Alonso el Noble, octavo del nombre, Madrid, 1783, cap. LIV, página 156).

(6) Contra esta hipótesis se pronuncia ROBERTO MUÑIZ, op. cit., tomo V, página 18.

(7) Cfr. ESTEBAN DE GARIBAY Y ÇAMAOLLA: compendio Historial de las Chronicas y Universal Historia de todos los Reyes de España, donde se escriben las vidas de los Reyes de Castilla y León, torno segundo, Barcelona, 1628, Libro XII de Don Alfonso IX, Rey de Castilla, capítulo XXXII. GARIBAY llama a nuestro Rey IX de Castilla, por seguir una numeración distinta de los monarcas de Castilla y Toledo.

(8) Cfr. MARIANA, loc. cit.

(9) La parte antigua del edificio (las claustrillas), por su rata y curiosa arquitectura, dice D. VICENTE DE LA FUENTE, es muy anterior a los tiempos del Rey Noble, y se remonta quizá al siglo X (Historia Eclesiástica de España, IV, segunda edición, Madrid, 1873, § 51, página 173). En términos semejantes se expresaba ya MADOZ, Diccionario geográfico-histórico-estadístico de España y Ultramar, IV (edición 1846), pág. 570; y a juicio de PABLO PIERA Y SANZ, en Las Huelgas «hay restos de construcción del siglo X»: Diccionario geográfico, estadístico, etc., de España y sus posesiones de Ultramar, II, Madrid, 1882, página 998, opinión que también sustenta AUGUSTO LLACAYO: Burgos, Burgos, 1888, pág. 186. Contra ello se manifiesta JUAN AGAPITO Y REVILLA, entendiendo que las claustrillas fueron comenzadas, desde luego, en el siglo XII y tal vez concluidas en el siguiente. (Cfr. El Real Monasterio de las Huelgas de Burgos. Apuntes para un estudio histórico-artístico, Valladolid, 1903, págs. 142-145.)

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