Josemaría Escrivá Obras
 
 
 
 
 
 
 
 
  Camino > Pobreza > Cap 29
630

No lo olvides: aquel tiene más que necesita menos. —No te crees necesidades.


631

Despégate de los bienes del mundo. —Ama y practica la pobreza de espíritu: conténtate con lo que basta para pasar la vida sobria y templadamente.

     —Si no, nunca serás apóstol.


632

No consiste la verdadera pobreza en no tener, sino en estar desprendido: en renunciar voluntariamente al dominio sobre las cosas.

     —Por eso hay pobres que realmente son ricos. Y al revés.


633

Si eres hombre de Dios, pon en despreciar las riquezas el mismo empeño que ponen los hombres del mundo en poseerlas.


634

¡Tanta afición a las cosas de la tierra! —Pronto se te irán de las manos, que no bajan con el rico al sepulcro sus riquezas.


635

No tienes espíritu de pobreza si, puesto a escoger de modo que la elección pase inadvertida, no escoges para ti lo peor.


636

"Divitiæ, si affluant, nolite cor apponere" —Si vienen a tus manos las riquezas, no pongas en ellas tu corazón. —Anímate a emplearlas generosamente. Y, si fuera preciso, heroicamente.

     —Sé pobre de espíritu.


637

No amas la pobreza si no amas lo que la pobreza lleva consigo.


638

¡Cuántos recursos santos tiene la pobreza! —¿Te acuerdas? Tú le diste, en horas de agobio económico para aquella empresa apostólica, hasta el último céntimo de que disponías.

     —Y te dijo —Sacerdote de Dios—: "yo te daré también todo lo que tengo". —Tú, de rodillas. Y... "la bendición de Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ti y permanezca siempre", se oyó.

     —Aún te dura la persuasión de que quedaste bien pagado.


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