Josemaría Escrivá Obras
 
 
 
 
 
 
 
 
  Camino > El plano de tu santidad > Punto 395
395

Aquel hombre de Dios, curtido en la lucha, argumentaba así: ¿Que no transijo? ¡Claro!: porque estoy persuadido de la verdad de mi ideal. En cambio, usted es muy transigente...: ¿le parece que dos y dos sean tres y medio? —¿No?..., ¿ni por amistad cede en tan poca cosa?

     —¡Es que, por primera vez, se ha persuadido de tener la verdad... y se ha pasado a mi partido!

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