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De ordinario, la gente es muy poco generosa con su dinero me escribes. Conversación, entusiasmos bulliciosos, promesas, planes. A la hora del sacrificio, son pocos los que "arriman el hombro". Y, si dan, ha de ser con una diversión interpuesta baile, tómbola, cine, velada o anuncio y lista de donativos en la prensa.
Triste es el cuadro, pero tiene excepciones: sé tú también de los que no dejan que su mano izquierda, cuando dan limosna, sepa lo que hace la derecha.
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