Josemaría Escrivá Obras
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Un pinchazo. —Y otro. Y otro. —¡Súfrelos, hombre! ¿No ves que eres tan chico que solamente puedes ofrecer en tu vida —en tu caminito— esas pequeñas cruces?

     Además, fíjate: una cruz sobre otra —un pinchazo..., y otro..., ¡qué gran montón!

     Al final, niño, has sabido hacer una cosa grandísima: Amar.

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