Josemaría Escrivá Obras
 
 
 
 
 
 
 
 
  Camino > Vida de infancia > Punto 895
895

El trabajo rinde tu cuerpo, y no puedes hacer oración. Estás siempre en la presencia de tu Padre. —Si no le hablas, mírale de cuando en cuando como un niño chiquitín... y El te sonreirá.

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