 |
1009 |
 |
Cuando a veces, como un relámpago; en ocasiones, como una mosca sucia y pesada, a la que se echa y vuelve venga a desazonarte el pensamiento de que te falta rectitud de intención, haz siempre, y enseguida, actos contrarios..., y sigue trabajando tranquilo, por El y con El.
De paso, aunque te parezca que lo pronuncias sólo con los labios, di despacio: Señor, para mí nada quiero. Todo para tu gloria y por tu Amor.
|
 |
|