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306

Asoma muchas veces la cabeza al oratorio, para decirle a Jesús: ...me abandono en tus brazos.

    —Deja a sus pies lo que tienes: ¡tus miserias!

    —De este modo, a pesar de la turbamulta de cosas que llevas detrás de ti, nunca me perderás la paz.

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