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324

La fe verdadera se descubre por la humildad.

    Dicebat enim intra se —decía aquella pobrecita mujer dentro de sí: si tetigero tantum vestimentum eius, salva ero —con sólo que toque la orla de su vestidura, quedaré sana.

    —¡Qué humildad la suya, fruto y señal de su fe!

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