Josemaría Escrivá Obras
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La vida espiritual es —lo repito machaconamente, de intento— un continuo comenzar y recomenzar.

    —¿Recomenzar? ¡Sí!: cada vez que haces un acto de contrición —y a diario deberíamos hacer muchos—, recomienzas, porque das a Dios un nuevo amor.

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