 |
57 |
 |
Dulce Madre..., llévanos hasta la locura que haga, a otros, locos de nuestro Cristo.
Dulce Señora María: que el Amor no sea, en nosotros, falso incendio de fuegos fatuos, producto a veces de cadáveres descompuestos...: que sea verdadero incendio voraz, que prenda y queme cuanto toque.
|
 |
|