 |
935 |
 |
¡Cuánto bien y cuánto mal puedes hacer!
Bien, si eres humilde y te sabes entregar con alegría y con espíritu de sacrificio; bien, para ti y para tus hermanos los hombres, para la Iglesia, para esta Madre buena.
Y cuánto mal, si te guías por tu soberbia.
|
 |
|