Forja > Fecundidad > Punto 957
957

Me preguntas qué podrías hacer por ese amigo tuyo, para que no se encuentre solo.

    —Te diré lo de siempre, porque tenemos a nuestra disposición un arma maravillosa, que lo resuelve todo: rezar. Primero, rezar. Y, luego, hacer por él lo que querrías que hicieran por ti, en circunstancias semejantes.

    Sin humillarle, hay que ayudarle de tal manera que le sea fácil lo que le resulta dificultoso.

[Imprimir]
 
[Enviar]
 
[Palm]
 
[Guardar]
 
Traducir punto a:
Anterior Ver capítulo Siguiente