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Comprendo la alegría sobrenatural y humana de aquél, que tenía la fortuna de ser una avanzadilla en la siembra divina.
“Es estupendo sentirse único, para remover toda una ciudad y sus alrededores”, se repetía muy convencido.
—No esperes a contar con más medios o a que vengan otros: las almas te necesitan hoy, ahora.
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