Josemaría Escrivá Obras
 
 
 
 
 
 
 
 
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212

«Hominem non habeo» —no tengo a nadie que me ayude. Esto podrían asegurar, ¡desdichadamente!, muchos enfermos y paralíticos del espíritu, que pueden servir... y deben servir.

Señor: que nunca me quede indiferente ante las almas.

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