Josemaría Escrivá Obras
459

¿Volverá el Señor a encenderme el alma?... —Te aseguran que sí tu cabeza y la fuerza honda de un deseo lejano, que quizá sea esperanza... —En cambio, el corazón y la voluntad —sobra de uno, falta de otra— lo tiñen todo de una melancolía paralizadora y yerta, como una mueca, como una burla amarga.

Escucha la promesa del Espíritu Santo: “dentro de un brevísimo tiempo, vendrá Aquél que ha de venir y no tardará. Entre tanto el justo mío vivirá de fe”.

Anterior Ver capítulo Siguiente