 |
647 |
 |
Ni a José comunica María el misterio que Dios ha obrado en Ella. —Para que nos acostumbremos a no ser ligeros, a dar cauce debido a nuestras alegrías y a nuestras tristezas: sin buscar que nos ensalcen o que nos compadezcan. «Deo omnis gloria!» —¡todo para Dios!
|
 |
|