Josemaría Escrivá Obras
 
 
 
 
 
 
 
 
  Surco > Vida interior > Punto 695
695

Cuando te veas con el corazón seco, sin saber qué decir, acude con confianza a la Virgen. Dile: Madre mía Inmaculada, intercede por mí.

Si la invocas con fe, Ella te hará gustar —en medio de esa sequedad— de la cercanía de Dios.

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