Surco > La lengua > Punto 921
921

El pueblo más pequeño —comentaba uno, cansado de murmuraciones— debería ser como la capital.

—No sabía, pobre, que es lo mismo.

—Tú, por amor a Dios y al prójimo, no caigas en un defecto tan pueblerino..., y tan poco cristiano. —De los primeros seguidores de Cristo se afirmaba: ¡mirad cómo se quieren! ¿Cabe decir lo mismo de ti, de mí, a toda hora?

[Imprimir]
 
[Enviar]
 
[Palm]
 
[Guardar]
 
Traducir punto a:
Anterior Ver capítulo Siguiente