Surco > Penitencia > Punto 994
994

Si de veras deseas ser alma penitente —penitente y alegre—, debes defender, por encima de todo, tus tiempos diarios de oración —de oración íntima, generosa, prolongada—, y has de procurar que esos tiempos no sean a salto de mata, sino a hora fija, siempre que te resulte posible. No cedas en estos detalles.

Sé esclavo de este culto cotidiano a Dios, y te aseguro que te sentirás constantemente alegre.

[Imprimir]
 
[Enviar]
 
[Palm]
 
[Guardar]
 
Traducir punto a:
Anterior Ver capítulo Siguiente