Josemaría Escrivá Obras
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Digamos ahora unas palabras sobre la Seora y Mayora de Las Huelgas.

De esta curiosa institucin nos da noticia Fernando IV en un privilegio, despachado en Burgos a 15 de septiembre de 1305, a instancia de la Infanta Doa Blanca, con motivo de un incidente provocado por ciertas raciones que el Monarca mand dar indebidamente en el Hospital del Rey:

e... Et la Abadesa, e el Convento, por ser el Monasterio ms honrado, e todo lo suyo ms recelado, e ms guardado, pidieron merced a los Reyes que les diesen una de las Infantas para mayora e seora Guardadora del lugar: Et porque la su reverencia de ella, los sus bienes sean ms guardados: e los Reyes por esto, e por ms noblecer el lugar, a su pedimento acostumbraron de ge la dar (17).

Era, pues, Seora y Mayora de Las Huelgas una Infanta puesta en el Monasterio por los Reyes, para defenderle y para ms honrarle.

Pero debe tenerse muy en cuenta que la presencia de la Infanta era compatible con la presencia de la Abadesa, que si bien le era inferior en dignidad, tena la plenitud del gobierno.

En las escrituras que otorgaba la Abadesa deca: con placer y con otorgamiento de las Infantas, et de todol convento. Pero como la Prelada era la que escrituraba, firmaba en primer lugar y despus de ella las Infantas (18) y las Consiliarias de oficio, segn consta en una escritura de 1233:

Ego Donna Maria Abbatissa ex mea bona voluntate otorgo ista Carta et la ofirmo. La Infant Donna Constanza de Castilla of. La Infant Donna Constanza de Len of. Priora D. Ines Lainez of. D. Maria Garciez la Cantor of. D. Maria Gonzalvez la Sacristana of. Totus Conventus otorgan et confirman (19).

Pero no bastaba la voluntad de la Infanta, pues era nulo el contrato si no consenta tambin la Abadesa. Claramente lo dice Don Fernando en el privilegio aludido:

... Et si Yo, otro Rey o Reyna de aquellos onde yo vengo, alguna Infante en algun tiempo algunas raziones y diezmos mandamos dar, en alguna cosa mandamos administrar proveer en el Monesterio e hospital sobredichos sin voluntad e placer de la Abadesa, del convento; tengo e creo que esto pudo ser porque non sabiemos, non nos fu mostrado la verdat, nin los privilegios, nin el derecho del Monesterio, e del hospital...

Que Abadesa y Seora eran dos autoridades distintas, lo indican adems los convenios que hicieron con el convento las Infantas que llevaron el ttulo de guardadoras del lugar, como el que medi entre Doa Berenguela y la Comunidad para establecer el nmero de nias, monjas y freylas (20). A igual conclusin se llega por estas palabras de queja dirigidas en 1331 al Rey Don Alfonso XI por la Comunidad, alarmada por las prendas que tomaban los alcaldes y merinos a causa de ciertas deudas dejadas por una de las Seoras:

... por algunas debdas que la Infanta Donna Maria, Sennora de Las Huelgas, mugier que fu del Infant Don Pedro... e algunos sus omes sacan e faen o seales o emplazamientos en que caen... peyndrades los bienes del dicho mio Monesterio, e del Hospital, e de los sus ortolanos, maguer que las dichas debdas non las saquen nin non para pro de las dichas mos Monesterio e Hospital... (21).

Con el tiempo dejaron de nombrarse estas Seoras (22), que fueron sustituidas por un miembro del Supremo y Real Consejo de la Cmara de Castilla, que reciba el ttulo de Protector de Las Huelgas (23).

(17) Vid. supra, Cap. IV, nm. 4.

(18) A veces vivieron en Las Huelgas dos Infantas, como se ve por el documento que se cita, donde aparecen la Infanta Doa Constanza, hija del fundador, y la Infanta Doa Constanza, hermana de San Fernando, hija de Don Alfonso IX de Len y de la Reina Doa Berenguela la Grande.

(19) FLREZ, op. cit., XXVII, pgs. 301 y 302.

(20) Vid. supra, Cap. III, nota 8.

(21) A. R. M., leg. 5, nm. 132.La Infanta Doa Mara, a que se alude en este documento, era hija de Jaime II de Aragn, y vivi en Las Huelgas durante cierto tiempo para estar cerca de los restos de su esposo el Infante Don Pedro, enterrado en el Real Monasterio.

(22) Desde 1336, en que desempe el Seoro de Las Huelgas Doa Leonor, hermana de Alfonso XI, hasta mediados del siglo xvi, en que aparece como Abadesa Doa Mara de Aragn, no contribuy ninguna Infanta a la defensa del Monasterio.

(23) Cfr. Muiz, op. cit., tomo V, pg. 107.

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