Josemaría Escrivá Obras
19

Cumpli la voluntad de su Padre Dios

No me aparto de la verdad mas rigurosa, si os digo que Jess sigue buscando ahora posada en nuestro corazn. Hemos de pedirle perdn por nuestra ceguera personal, por nuestra ingratitud. Hemos de pedirle la gracia de no cerrarle nunca ms la puerta de nuestras almas.

No nos oculta el Seor que esa obediencia rendida a la voluntad de Dios exige renuncia y entrega, porque el Amor no pide derechos: quiere servir. El ha recorrido primero el camino. Jess, cmo obedeciste t? Usque ad mortem, mortem autem crucis, hasta la muerte y muerte de la cruz. Hay que salir de uno mismo, complicarse la vida, perderla por amor de Dios y de las almas. He aqu que t queras vivir, y no queras que nada te sucediera; pero Dios quiso otra cosa. Existen dos voluntades: tu voluntad debe ser corregida, para identificarse con la voluntad de Dios; y no la de Dios torcida, para acomodarse a la tuya.

Yo he visto con gozo a muchas almas que se han jugado la vida —como t, Seor, usque ad mortem—, al cumplir lo que la voluntad de Dios les peda: han dedicado sus afanes y su trabajo profesional al servicio de la Iglesia, por el bien de todos los hombres.

Aprendamos a obedecer, aprendamos a servir: no hay mejor seoro que querer entregarse voluntariamente a ser til a los dems. Cuando sentimos el orgullo que barbota dentro de nosotros, la soberbia que nos hace pensar que somos superhombres, es el momento de decir que no, de decir que nuestro nico triunfo ha de ser el de la humildad. As nos identificaremos con Cristo en la Cruz, no molestos o inquietos o con mala gracia, sino alegres: porque esa alegra, en el olvido de s mismo, es la mejor prueba de amor.

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