Josemaría Escrivá Obras
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Conviene no olvidar, por tanto, que esta dignidad del trabajo est fundada en el Amor. El gran privilegio del hombre es poder amar, trascendiendo as lo efmero y lo transitorio. Puede amar a las otras criaturas, decir un t y un yo llenos de sentido. Y puede amar a Dios, que nos abre las puertas del cielo, que nos constituye miembros de su familia, que nos autoriza a hablarle tambin de t a T, cara a cara.

Por eso el hombre no debe limitarse a hacer cosas, a construir objetos. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor. Reconocemos a Dios no slo en el espectculo de la naturaleza, sino tambin en la experiencia de nuestra propia labor, de nuestro esfuerzo. El trabajo es as oracin, accin de gracias, porque nos sabemos colocados por Dios en la tierra, amados por l, herederos de sus promesas. Es justo que se nos diga: ora comis, ora bebis, o hagis cualquier otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios.

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