Josemaría Escrivá Obras
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No me falta la verdadera alegría, al contrario... Y, sin embargo, ante el conocimiento de la propia bajeza, resulta lógico clamar con San Pablo: "¡qué hombre tan infeliz soy!"

    —Así crecen las ansias de arrancar de raíz la barrera que levanta el propio yo.

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