¡Un gran descubrimiento!: algo que sólo entendías muy a medias, te ha resultado clarísimo cuando has tenido que explicárselo a otros.
Hubiste de charlar muy despacio con uno, desanimado porque se sentía ineficaz y no quería ser una carga para nadie... Entonces comprendiste mejor que nunca por qué te hablo constantemente de ser borriquitos de noria: fieles, con anteojeras muy grandes para no mirar ni saborear personalmente los resultados —las flores, los frutos, la lozanía de la huerta—, bien ciertos de la eficacia de nuestra fidelidad.