Josemaría Escrivá Obras
606

No confundas la intransigencia santa con la tozudez cerril.

“Me rompo, pero no me doblego”, afirmas ufano y con cierta altanería.

—Oyeme bien: el instrumento roto queda inservible, y deja abierto el campo a los que, con aparente transigencia, imponen luego una intransigencia nefasta.

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