Lista de puntos

Hay 2 puntos en «Cartas I» cuya materia es Trabajo → servicio.

Hemos de procurar que entiendan todas las gentes que no hay que dividir a los hombres en dos categorías: los que trabajan, y los que piensan que se rebajan trabajando. Porque hoy está claro que el trabajo es un servicio que estamos obligados a prestar todos los cristianos, por amor, a Dios y, por Él, a la humanidad entera.

A los que no quieren comprender, me atrevo a decirles: qui parce seminat, parce et metet: et qui seminat in benedictionibus, de benedictionibus et metet10; quien siembra escasamente, escasamente recogerá: y quien siembre a manos llenas, a manos llenas recogerá. Con esto os acabo de decir, con palabras del Apóstol, que no basta trabajar mucho, sino que hay que trabajar con visión sobrenatural: porque, si no, no recibiremos bendiciones del cielo.

Hijas e hijos míos, os quiero contar una pena, una pena grande: no me entienden. Llevo ya cuatro años diciendo lo mismo: y no entienden. Están como impermeabilizados. Parece que no les cabe, ni en la cabeza ni el corazón, tanto heroísmo cristiano sin espectáculo. Pero nuestra generosidad, aunque sea completa, es bien poca comparada con esa generosidad infinita y amorosa del Dios-Hombre, que se entrega al sacrificio por nuestra salvación, dando hasta la última gota de su sangre, hasta el último aliento de su vida. Por eso hemos de procurar también entregarnos sin cicaterías, pendientes del amor de Dios, aunque no falten las dificultades.

Servir. Sobrenaturalizar el trabajo. Dar doctrina

Hijos míos, no ha sido murmuración, no he recargado las tintas; he contado una parte de lo que he visto, porque me ha parecido necesario, para evitar el escándalo de los que no se escandalizan de aquellos que tienen el cristianismo o el catolicismo como un instrumento oficial para sus empresas y sus ambiciones.

Pero, dejémoslos y vamos a pensar despacio qué hay en la entraña de nuestra labor profesional. Os diré que es una sola intención: servir. Porque en el mundo, ahora, la importancia de la misión social de todas las profesiones está clara: hasta la caridad se ha hecho social, hasta la enseñanza se ha hecho social.

Para todo lo que sea servir al prójimo, hay una técnica que el Estado procura coger en las manos. Por eso, cada uno de los hijos de Dios en su Obra debe sobrenaturalizar el ejercicio de su trabajo, de su oficio, sirviendo de veras con sentido sobrenatural al prójimo, a la patria, a Dios. Si se sirve directamente a la Iglesia −no, a los eclesiásticos−, servidla sin cobrar; que son muchos los seglares que no trabajan por la Iglesia, si no les pagan. Esta es la consigna que os doy, la que hemos recibido de Dios: no cobrar, sirviendo a la Iglesia; pagar, pagar, pagar aun dando toda nuestra vida.

Notas
10

2 Co 9,6.

Referencias a la Sagrada Escritura